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No son más que dos historias entrelazándose en pensamientos de mentiras y realidades inconexas. Tal vez el sueño se dibuja en cristal partido, en ceniza que se evapora en la muerte de lo no creado. Y siento como envuelve mi cuerpo y rompe mis huesos. Siento mis músculos derretirse contra las frías baldosas del baño.
Moho. Y barro. Y humedad.
Y un grito que no es grito pues nadie lo oye. Y el silencio que quiebra mis tímpanos y araña las paredes de mi cráneo. Y supongo que nunca existió si yo me convenzo de ello. Y supongo que realmente he terminado ardiendo.
Un circulo, la espiral inacabada. Noria que sube y que después baja.
Me aproximo al centro. Dispara en mi diana y haz que la pintura manche lo que una vez fue luz. Y entonces, puede que tengamos paz.